Das Noviziat ist die Zeitspanne, in der der jungen Frau geholfen wird, ihren Beruf zu festigen durch eine starke Gotteserfahrung und im Prozess der beruflichen Entscheidungsfindung, was beinhaltet , das Leben im tiefsten zu konfrontieren mit den Forderungen Jesu Christi innerhalb des Charismas unserer Kongregation.
Es ist eine entscheidende Etappe, in der die jungen Frauen den neuen Lebensstil erfahren in Gemeinschaft in unserer Ordensfamilie und an der Sendung teilnehmen, sodass sie frei und verantwortlich ihre Berufsentscheidung treffen können.
Das Noviziat dauert zwei Jahre. Einwöchige Exerzitien gehen der Noviziatsaufnahme voraus. Die Novizin bekommt schon einen Schwesternnamen, kann das Ordenskleid tragen und gehört einer Hausgemeinschaft an.
Es ist eine privilegierte Zeit zur persönlichen Begegnung mit Gott, den Mitmenschen (Mitschwestern?) und mit sich selbst. Zeit des Abbruchs, in welcher die junge Frau die Aufgaben aufgibt, die sie bisher beschäftigt hatten, und sich in das Noviziatshaus einfügt, wo sie die Arbeit vereinbart mit dem Studium, dem Gebet und der zwischenmenschlichen Begegnung.
así como la profundización teórica de la complejidad de la persona, del misterio de la Iglesia, y de la historia y tradiciones de la Orden Franciscana.
Todo ello es vivido desde un acompañamiento por parte de la Maestra de Novicias de una manera muy estrecha y contando con el apoyo de una comunidad, en una dinámica que se desarrolla por medio de la oración y la vida fraterna.. Así, en la confrontación y en la evaluación de lo que se va viviendo, la persona puede ir comprendiéndose más a sí misma, puede hacer experiencia auténtica de Dios, y tendrá unas condiciones de libertad que le permitan responder a la demanda que Dios le hace.
Es un periodo excepcional para que la pregunta "Señor, ¿qué quieres que haga?" cale hasta lo más hondo de la persona, y de este modo, se la pueda responder desde lo que le suscita el mismo Señor. Periodo en el que se intensifica la oración personal y comunitaria, y en el que las relaciones fraternas adquieren también una importancia especial: se inicia un camino en el que se trata de descubrir a la hermana como un don de Dios.
Si bien el noviciado es un tiempo de interiorización, también es propicio para estar en contacto con los más pobres. De este modo, y como en la época de Francisco de Asís, lo hicieran los hermanos que querían seguir este estilo de vida, comparten su vida con los más desfavorecidos y se ofrece la posibilidad de reconocer en ellos al mismo Hijo de Dios.